"Entonces... Éste es el final, ¿No es así?" Intenté sonreír, y fingir que todo estaba bien. Pero la verdad es, que no era así, nada estaba bien. Sujetaste mis heladas manos, y me regalaste un ultimo abrazo. Al alejarte, no pude apartar la vista de tu pequeña espalda caminando lejos de mi. El pecho comenzó a dolerme. ¿En que momento las cosas llegaron a este punto? Las promesas parecían tan distantes, al igual que el sonido de tu risa otoñal.
Pasé noches en vela, noches enteras sin dormir, y sin nada mejor que hacer que fumar y recordar los momentos que a tu lado pasé. Lloraba cómo un niño con una herida abierta. Entre sollozos oraba por ti, y pedía a la luna te trajera de vuelta a mi lado. Sabía que era egoísta, pero no me importaba, en esos momentos no me importaba nada... Tan sólo tenerte en mis brazos nuevamente.
Los días transcurrían, y veía mi deseo sin cumplir, me frustraba y gritaba, mandaba todo al demonio. Pero siempre, terminaba dónde comenzó todo... Terminaba llorando nuevamente tu ausencia, pidiendo deseos al cielo, la luna y las estrellas, rezando a todos los santos.
Aun ahora, ese sentimiento sigue clavado en mi pecho, tan doloroso cómo el primer día.
Mi vida, a pesar de todo, sigue estando atada a ti. No hay momento en que mi boca no pronuncie tu nombre, en que un pensamiento tuyo no venga a mi mente.
Todas las noches te envío bendiciones, y pido convertirme nuevamente en la persona que roba tus sonrisas y suspiros. Pido al cielo, estar siempre en tus recuerdos. Porque no quiero que me olvides, porque yo no te puedo olvidar. Porque te amo, porque sé que me amas igual.
Si nos amamos mutuamente, ¿Por qué debemos sufrir de ésta manera? ¿Por qué sentir temor?, ¿Temor a qué? Eso es parte del amor. Si te caes, te pones de pie. Si te lastiman, te vuelves más fuerte. Si te lastima la persona que amas... Dolerá, es verdad. Y dolerá más de lo que podrás soportar. Pero no por ello dejarás de tratar. Al contrario, tendrás que luchar, enfrentar tus miedos hasta conseguir la felicidad.
Imagina; Hay una puerta de madera, tan vieja cómo el oxigeno mismo, a sus pies hay ramas secas con espinas, animales rastreros y ponzoñosos, lodo y cosas asquerosas las cuales, por miedo prefieres evitar.
Pero por ese mismo miedo, jamás sabrás, que detrás de esa puerta oxidada, se encontraba el más hermoso jardín conocido jamás.
Lo mismo pasa con el amor, si te alejas por miedo, jamás conocerás lo bello que éste puede ser.
El amor no es sólo decirle Te amo, a la persona especial. El amor no es sólo muestras de cariño y afecto, el amor no sólo es felicidad. El amor es trabajar duro para que la relación funcione. El amor es dar lo mejor de ti. El amor es sufrir, el amor es llorar, el amor es gritar, el amor es odiar... Pero eso es lo que vuelve especial al amor. Que no importa cuanto sufras, cuanto llores, cuanto grites o cuanto le odies, siempre terminarás por volver a ese lugar.
No importa cuantas veces diga "Ya no me importa" siempre terminas por importarme.
No importa cuantas veces diga "No le lloraré más" siempre termino por llorarte.
No importa cuantas veces diga "Que encuentre la felicidad con alguien más" siempre termino por desear ser yo tu felicidad.
He cometido errores, ¿Y dime quien no?
Te he hecho daño, ¿Y crees que tu a mi no?
Pero no me quejo, no te culpo ni te juzgo, por que eso es parte del amor.
Por que el sufrimiento nos hace dar cuenta de que estamos vivos, de que lo estamos sintiendo, de que la otra persona nos importa. Tu a mi me importas. Mucho más de lo que podría imaginar.
