“I love a Rockstar”
Era una mañana común y corriente. Todos en el colegio actuaban como de costumbre. A excepción de que, en estos últimos días, los profesores nos han puesto la tarea de decidir algunos oficios que queremos ejercer al terminar nuestros estudios. Yo desde hace mucho que lo tengo en claro… Deseo ser químico farmacéutico. Desde el primer año he pertenecido al club de química, por que realmente es algo que me fascina. Muchas personas suelen catalogarme como un “nerd” o “loser” pero ciertamente es algo a lo cual no le tomo la mayor importancia.
Pues bien, la historia que contaré, comienza esa misma mañana común y corriente.
Me dirigía al aula de prácticas del club, iba algo tarde. Corría apresurado por los pasillos. Al llegar a las escaleras, comienzo a subir los escalones sin detener el paso que llevaba marcado, pero sorprendiéndome repentinamente al ver a un chico que nunca antes había visto.
Estaba sentado en uno de los escalones, recargado en la pared. En sus piernas sostenía una guitarra; Parecía estar afinándola. Me detuve un momento por inercia, mirándole. El me miraba de igual forma, apartando la mirada un par de segundos después, fijándola en las cuerdas de aquel instrumento.
Comencé a subir los escalones, más tranquilo que antes. Pasé por un lado de aquel joven pelinegro, y al haber pasado de él, continué corriendo al recordar que ya iba tarde.
La practica transcurrió normal y tranquila, como de costumbre. Pero en mi cabeza no podía apartar a aquel chico. Nunca lo había visto, y obvio esta, que era del colegio… Llevaba el mismo uniforme. Podría ser del edificio de enfrente, pero de ser así, ¿Qué estaría haciendo en el edificio de los de grado medio? Muchas preguntas y conclusiones atravesaron mi cabeza.
La hora de salida llegó. Mientras caminaba hacia la estación de tren, recordé que mamá me había pedido ir al mercado a comprar algunas cosas para la cena. Suspiré con pesar, cambiando de dirección, para encaminarme hacia aquel sitio.
Al ir de regreso a casa, decidí irme por el camino largo, y para ello, debía cruzar un parque viejo, descuidado y abandonado. Iba caminando por la pequeña vereda. La brisa que corría ondeaba aquellos arbustos crecidos a falta de atención. Cerré un momento los ojos, dejando que aquel cálido viento golpease mi rostro… Era bastante tranquilo por ahí. Al abrirlos, mi mirada se topó con la ancha espalda de un tipo, que se encontraba sentado en uno de los columpios. Su cabeza estaba agachada, supuse estaría lamentando alguna pena. Sea lo que sea, no es mi asunto. Continúe caminando, y no pude evitar mirarle de reojo al pasar a un lado de él, sorprendiéndome al darme cuenta que era el mismo chico que había visto en el colegio. El también me miró sorprendido, y seguidamente me sonrió leve. Sentí mis mejillas algo calientes, ¿Me habré puesto rojo? Asentí a modo de saludo, sonriéndole de igual forma, y continué caminando.
A la mañana siguiente, fui deseoso a clases, con ganas de volver a encontrarme a aquel chico. ¿Por qué? Realmente no lo sabía, solo sabía, que quería verlo, y tal vez, llegar a conocerlo. En la hora del almuerzo, y en el receso, no pude evitar el buscarlo con la mirada por todas partes, más sin embargo nunca lo encontré. En clases no lograba poner atención, solo pensaba en la forma de hablarle la próxima vez que llegásemos a volver a vernos. Varios días pasaron, y aun no lograba verlo; En alguna extraña forma, aquello me hacía sentirme más incomodo, y más deseoso de verlo.
La semana terminó, y no logré mirarle ni siquiera un poco. Me despedí de mis amigos en clase, y me encaminé hacia la salida, donde, para mi asombro, estaba aquel chico. No pude evitar sonreír torpemente, en realidad no sé por que sonreí, pero lo hice, y continúe caminando. Al estar a una distancia considerable, aquel chico de cabellos negros notó mi presencia, mirándome fijamente un par de segundos, sus compañeros notaron aquella acción, y al igual que él, giraron a mirarme. Me sentí incomodo con tantas miradas sobre mi, que lo único que pude hacer fue bajar el rostro al momento que pasaba por un lado de aquellos chicos.
Al haber caminado algunas cuantas calles, escucho a lo lejos mi nombre. Volteo a mirar por encima de mi hombro, y noto a uno de mis amigos que corría hacia mi dirección. Me detengo a esperarle, sintiéndome un poco preocupado, ¿Qué había sucedido?
Al lograr alcanzarme, se detiene apoyando los brazos en sus rodillas, tratando de normalizar su respiración.
- Miharu! –exclama aun con dificultad- un chico te esta buscando!
- ¿¡Eh!? –Grité poniendo cara de susto- ¿P-Por qué?
- No lo sé, ¿Qué has hecho Miharu?
- N-Nada!
- Pues sea lo que sea, el tipo es de grado superior, y estaba muy insistente en hablar contigo… Les preguntó a todos los del salón por ti! Mas vale que mañana vayas a hablar con él… -Comienza a andar- ¡Nos vemos!
Oh mi Dios, ¿Ahora que hice?
To be continued...
