on Friday, 19 November 2010
Nunca me ha gustado que las personas se disculpen por todo, y tú bien lo sabes.
Infinidad de veces te he repetido, que dejes de disculparte conmigo... Yo no soy quién para que las personas me pidan disculpas.
Y en esta ocasión, nada va a ser distinto; No te disculpes.
No estoy molesta, ni mucho menos... Al contrario.
Desde un principio, lo único que ha pasado por mi mente, es la idea de que quiero protegerte.
No quiero que llores, o que las tristezas te agobien... Ahora, que sé algo de lo que no estaba entereda, otro propósito se ha agregado a mi lista de tareas, y es que quiero llegar a ver tu sonrisa... Una sonrisa verdadera. No esas que me has mostrado, mientras que por dentro tu corazón llora.
Ya no quiero que me protejas más, no te preocupes... Hiciste un gran trabajo. Ahora dejame ser yo quien te proteja, quiero verte feliz.

Sé que será un largo cámino... Pero no importa.
Me esforzaré para que pronto puedas confíar en mí, y dejes los temores a un lado.
Tu misma lo dijiste; Para que una relación funcione, no debe haber secretos.
No te forzaré a contarme todo eso que te empeñas en ocultar.
Comprendo que es doloroso, y entiendo la inseguridad que rodea a tu corazón...
Yo he pasado por lo mismo.
Sólo espero, que cuando el día llegue... Me disculpes si sólo permanezco en silencio.
No soy buena con los consejos, ¿sabes? Pero sé escuchar... Y ya has de saber, que siempre estaré disponible para escucharte. Cuando te sientas lista, para hablar al respecto, no importa la hora, momento ni lugar... Puedes llamarme.

Una cosa quiero que te quede claro; No te presiones.